María Teresa Pereiro.
Aunque repleto de desvíos y no exento de obstáculos, el camino que me ha llevado a convertirme en escritora parecía trazado desde la infancia.
Mis primeros textos son ya de aquellos años, cuando con grandes letras redondas escribía pequeños cuentos y poemas que regalaba a mis seres queridos en cumpleaños y aniversarios de boda.
Sobre mí
Fui alumbrada en Madrid, pero me acunaron en Vigo, como si estuviera condenada desde el comienzo a la distracción: mi cuerpo, sobre la tierra; mi cabeza, en las nubes.
Alumna corriente y escritora precoz, mis mayores logros escolares estuvieron ligados a concursos de poesía y narrativa corta. Tras una estancia en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales en la que contenté a mi lado racional y entristecí profundamente al creativo, me convencí de que la única forma de satisfacer a ambos —y a ninguno a la vez, contradicción propia de los gallegos— era trabajar en publicidad. Me trasladé a Barcelona para cursar un posgrado en Creatividad y Publicidad, y regresé para trabajar como redactora creativa en una agencia. Y fue entonces, ni antes ni después, fue justo entonces cuando caí en la cuenta de que los trabajos parecidos a escribir no eran lo mismo que escribir… y no lo iban a ser nunca.
Empecé a asistir a todos los a clubes de lectura y talleres de escritura de los que tenía noticia, en modalidad presencial y online. Y a escribir como no hacía desde que era niña: con ilusión, sin prisa, guiada únicamente por mis ganas y mi intuición. Como resultado empecé a recibir reconocimientos en forma de premios y publicaciones por algunos de mis relatos, lo cual me animó a perseverar hasta que di con el germen de lo que sería mi primera novela, El tiempo de la sal. Con ella no solo alcancé el XXV Premio Tiflos de Novela, sino algo mucho más difícil: que dejara de sentirme únicamente una aspirante a escritora. De este modo, palabra a palabra, historia a historia, poco a poco y sin darme cuenta, me convertí en quien soy.
Mi novela.
Era el tiempo de las luces y sus sombras, del pueblo ahogado por la ciudad. En el Vigo de 1878, sólo el mar permanece inalterable, y Sabela, una joven trabajadora de la crepuscular industria de la salazón, se aferra a él enredándose en el pasado como único modo de afrontar el futuro. Hasta que un veraniego día de fiesta se cruza en su vida un desconocido que parece conocerla mejor que un amigo, un extranjero con el cual comparte más que con cualquier vecino, un hombre que empieza a vivir tras recorrer veinte mil leguas con su imaginación.
El tiempo de la sal es una novela intimista en la que se entrelazan realidad y ficción, donde se explora desde las profundidades de una ría que esconde secretos enterrados en la lejana batalla de Rande hasta la superficie de las relaciones de la embrionaria burguesía viguesa decimonónica.
Una historia para descubrir que hasta las más grandes e inesperadas aventuras empiezan por un primer paso, y que nunca es tarde para emprender un viaje.

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